Tratamiento del vértigo

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Tratamiento del vértigo

Alrededor del 90% de los casos con vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) se curan mediante maniobras de reposición o de liberación.

Creu Blanca ha desarrollado un departamento especializado en el diagnóstico y tratamiento del vértigo más común.

Más del 50% de los casos de vértigos son de carácter posicional. El llamado vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) tiene un éxito de curación alrededor del 90% de los casos. Dada la alta prevalencia de esta dolencia, Creu Blanca ha desarrollado un departamento especializado en el diagnóstico y tratamiento del vértigo más común liderado por el doctor Eusebi Matiñó.

Según el doctor Matiñó, “un 25% de la población sufre o ha sufrido vértigo en alguna ocasión y muchos de estos pacientes pasan por un verdadero vía crucis antes de conseguir un diagnóstico definitivo”. El diagnóstico se consigue mediante maniobras que se realizan en la propia consulta y mediante pruebas vestibulares computerizadas. Esta exploración específica del órgano del equilibrio se realiza con una videonistagmografía, que ofrece información acerca de la actividad del sistema vestibular gracias a sus conexiones con el sistema óculo-motor.

Con el diagnóstico de la patología conseguido, el tratamiento variará según la localización del VPPB en el oído interno pero, básicamente, el tratamiento rehabilitador en consulta utiliza maniobras de reposición de Epley o de liberación de Semont. “Ambas técnicas tienen como objetivo que las partículas que se han desplazado de las zonas más sensitivas del oído vuelvan a su sitio”, concluye el doctor Matiñó.

¿Qué es el vértigo posicional paroxístico benigno?

Las personas que sufren este trastorno padecen sensación de giro de objetos o del propio cuerpo que se relacionan con los movimientos rápidos de la cabeza.

¿Cómo se diagnostica el VPPB?

Primero de todo, se ha de realizar una exhaustiva historia clínica. Si el paciente comenta que los mareos comienzan al acostarse o al girar en la cama, estas dos premisas ya indican que podría tratarse de VPPB. Pero el estudio no concluye aquí.

Por un lado, existen una serie de maniobras que se realizan en la propia consulta y que también son vitales para el diagnóstico. La prueba esencial es la de Dix-Halpike. Se sitúa al paciente sentado en la camilla con las piernas estiradas y la cabeza girada 30º hacia el lado a explorar. Bruscamente, manteniendo la posición, se sitúa al paciente en posición decúbito supino con la cabeza girada y colgada del borde de la camilla, y transcurridos 30 segundos se le devuelve a la posición original. Se considera que una persona tiene VPPB si además de notar vértigos presenta nistagmo (movimiento involuntario e incontrolado de los ojos).

Por otro lado, existen unas pruebas indicadas para el diagnóstico del VPPB, las pruebas vestibulares computerizadas. Esta exploración específica del aparato del equilibrio se realiza mediante una videonistagmografía, que ofrecerá información acerca de la actividad del sistema vestibular y su daño, gracias a una estimulación unilateral (prueba calórica) o bilateral (prueba rotatoria) que estudian de forma indirecta la integridad de la vía vestibular y sus conexiones con el sistema óculo-motor.

Tratamiento

Una vez diagnosticada la patología se ha de intentar poner remedio. El tratamiento variará según la localización del VPPB en el oído interno, pero, básicamente, el tratamiento rehabilitador en consulta utiliza dos métodos: las maniobras de Epley y Semont. Ambas técnicas tienen como objetivo que las partículas que se han desplazado de las zonas más sensitivas del oído a las menos sensitivas vuelvan a su sitio.

Básicamente son manejos que el otorrino realiza con la cabeza y el cuerpo del paciente, similar a las técnicas utilizadas por los fisioterapeutas en la rehabilitación de una lesión.

Por la especificación de estas técnicas, muy pocos otorrinolaringólogos llevan a cabo este tratamiento, y no dar con el especialista adecuado puede causar una lesión irreparable.